Llegando el calor el número de desplazamientos se dispara, nuestras carreteras se llenan de coches y generalmente realizamos trayectos mucho más largo de lo habitual. Por supuesto, todos queremos llegar de forma rápida y segura a nuestro destino… y desde luego no hay momento más inoportuno para quedarse tirado por una avería.

 

Existen una serie de elementos que es recomendable supervisar en un taller profesional. Sin embargo, otros podemos evaluarlos nosotros mismos. Inspeccionar bien el vehículo es imprescindible antes de un viaje largo para evitar quedarnos tirados o sufrir problemas que requieran reparaciones muy costosas. Detectar cualquier posible irregularidad nos ayudará a solucionar las cosas a tiempo y alargar la vida de todos los elementos de nuestro coche.

 

Estas son algunas de las cosas que se pueden comprobar de manera muy sencilla y que apenas nos llevará uno minutos revisarlas…

 

El aceite es vital para el correcto funcionamiento del motor. Hay que seguir las instrucciones del fabricante, cambiándolo entre los 15.000 y 25.000 kilómetros aproximadamente. Para comprobar que el nivel es bueno observaremos la marca de la varilla (se encuentra cerca del motor, generalmente asida a una anilla).

 

Otro líquido que debe encontrarse entre los niveles de máximo y mínimo es el anticongelante. Aunque durante el día haga calor y el sol pegue duro, en muchas zonas de España refresca por la noche.

 

Todas las luces deben encenderse bien (cortas, largas e intermitentes en la parte delantera y luces de encendido, de freno y de marcha atrás en la parte posterior). Si titilan o no se encienden, hay que repararlas. Además no olvides revisar la altura de las frontales, y más si vas con el coche cargado (la suspensión trasera se rebaja, elevando los haces de luz). Hemos de procurar siempre no deslumbrar a otros conductores.

 

Hay otros elementos que es bueno revisar, como el filtro del aire, la suspensión o la batería. Pero sobre todo hay que prestar atención a un par que son vitales para nuestra seguridad: los frenos y las ruedas. Con el coche en marcha es importante comprobar que los frenos responden correctamente, de forma inmediata y progresiva. Si hemos de pisar demasiado el pedal u oímos que producen un silbido es que han llegado al final de su vida útil.

 

Existen tres puntos clave que hemos de repasar cuando examinemos nuestras ruedas: la profundidad del dibujo, la presión y el estado de la cubierta. El mínimo legal son 1,6mm, pero es recomendable pensar en cambiar los neumáticos cuando la escultura llega a 3mm. Para comprobarlo, basta con introducir una moneda de euro y comprobar que la goma llega a cubrir la parte dorada. La presión ha de ser siempre la recomendada por el fabricante, ni superior ni inferior (aunque deberemos ajustarla levemente según la cantidad de carga que lleve el coche). Y por último, es recomendable hacer un examen visual de la cubierta para ver que no tenga irregularidades, abultamientos o cortes. Además, si el neumáticos es muy antiguo o no ha sido conservado en buenas condiciones puede presentar cristalización y será necesario sustituirlo.

 

¡Oh, y por supuesto no hay que olvidarse de incluir la rueda de repuesto en la revisión! Y si ha legado el momento de comprar neumáticos nuevos, deja el asunto en manos de profesionales. En la web de Vianeumáticos podrás comprar ruedas online al mejor precio.