Durante el 2016 se registraron más de 1000 accidentes mortales en vías interurbanas en España, que dejaron 1.160 víctimas mortales y 5.067 heridos graves que requirieron hospitalización. Estas cifras, comparadas con las del 2015, suponen un ligero aumento que rompe con la tendencia a la baja de los últimos tiempos. Sin embargo, desde la Dirección General de Tráfico (DGT) se muestran optimistas y confían en las nuevas tecnologías para que cada vez sea menor el número de personas que pierde la vida en la carretera.

 

De hecho, el subdirector de Gestión de la Movilidad de la DGT, Jaime Moreno, confía en que para el 2050 las muertes por accidente de tráfico queden totalmente erradicadas. Y es que la seguridad vial depende de tres elementos fundamentales: la vía, el vehículo y el ser humano. Todos ellos influyen en la conducción y pueden provocar un accidente, desde una carretera en mal estado hasta un conductor fatigado, sin olvidar las averías repentinas y los fallos mecánicos.

 

Gracias a los grandes avances que se están haciendo día tras día en la conectividad, la automatización y los sistemas de ayuda a la conducción, es posible que cada vez haya coches más “inteligentes”, capaces de asistir al conductor cuando este lo necesitas. Cosas tan como un control total de la velocidad o un coche que es capaz de hacer él solo la maniobra de aparcar son ya hoy en día una realidad común. Por otra parte, en carreteras de todo el mundo ya se están haciendo pruebas de conducción autónoma. Por ahora se trata tan sólo de los “primeros pasos” hacia la automatización, y no dejan de aparecer problemas a los que hay que encontrar solución. De hecho, algunos fabricantes como Bosch, productor a nivel mundial de piezas y componentes automovilísticos, ven el 2025 como la fecha perfecta para que los coches ya sean capaces de conducir de forma completamente automatizada.

 

La conducción en un futuro no muy lejano se presenta de una forma clara: electrificada, automatizada y conectada. Todo ello enfocado a dos objetivos clave: aumentar la seguridad y reducir el impacto ambiental (cosa que, a la larga, también beneficia a la salud de todos).

 

Así que mientras la industria del automóvil produce cada vez modelos más seguros, nosotros hemos de poner también de nuestra parte para sacarle el mayor partido a las nuevas tecnologías. Si no mantenemos una velocidad segura o si nos olvidamos de realizar un correcto mantenimiento mecánico, estaremos aumentando el riesgo a sufrir un accidente.

 

Una velocidad demasiado alta no sólo agravará las lesiones en caso de accidente (dado que la fuerza con la que sale proyectado nuestro cuerpo se multiplica), también hace que diversas piezas de nuestro coche puedan sufrir un desgaste prematuro. En este sentido, los elementos que suelen salir más perjudicados son los que componen el sistema de frenado y los neumáticos.

 

Acelerones y frenadas bruscas son muy poco recomendables, ya que piezas como las pastillas de los frenos o la goma de los neumáticos verán su vida útil sensiblemente acortada si no llevamos una conducción suave. Todo el sistema se resiente ya que cuanto mayor es la velocidad, mayor es el esfuerzo (y la distancia) que requiere detener el vehículo. Si además la presión de nuestros neumáticos es inadecuada, ya sea demasiado alta o demasiado alta, también estaremos provocando un desgaste excesivo e irregular en la banda de rodadura.

 

Un correcto mantenimiento ayuda a detectar problemas a tiempo y a reducir el riesgo a “quedarnos tirados”. Hacer una pequeña revisión mensual es lo más recomendable, pero si además vamos a realizar un viaje largo es absolutamente imprescindible que le dediquemos unos minutos a revisar el estado de nuestro coche, prestando especial atención a la batería, los neumáticos y los diversos líquidos. Si notamos que algo no va bien, lo mejor es acudir a un taller especializado para una revisión, ya que la mayoría de las veces detectar y arreglar las averías requiere de ayuda profesional.

 

Cada año, con el aumento de los desplazamientos aumenta también el número de averías en carretera. Durante la Semana Santa de 2016 hubo un aumento del 7,3 por ciento en el número de averías en carretera comparado con el 2015. Y lo más preocupante, los casos de reventón de rueda se multiplicaron por cinco, lo que supone que gran cantidad de conductores circula con neumáticos demasiado gastados, mal inflados, dañados… de hecho, las causas más comunes que producen un reventón son el exceso de velocidad, las gomas deterioradas o deformadas (pueden estropearse por gran cantidad de factores como el sol, la humedad, el frío, el paso del tiempo...) y una presión incorrecta.

 

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