Tal y como queda recogido en el Anexo I y VII del Reglamento General de Vehículos, las ruedas de todos los vehículos de motor, remolques, semirremolques y las máquinas remolcadas deben contar con neumáticos o de elementos de elasticidad similar que posean dibujo en las ranuras principales de la banda de rodamiento. Este requisito para circular por las vías públicas puede parecer de Perogrullo, pero tiene más importancia de la que muchos conductores le dan. Obviamente, nadie va a salir a la carretera sin neumáticos… ¿pero y con neumáticos en malas condiciones?

 

Se calcula que casi tres cuartas partes de los vehículos españoles podrían ser poco seguros debido al estado de los neumáticos. Y es que España contamos con un parque móvil viejo (uno de los más viejos de toda Europa, con una edad media de casi 12 años) que a menudo tarda demasiado en renovar sus neumáticos. Se calcula que se pasó de renovar 1,2 neumáticos por vehículo y año, una cifra que era adecuada, a menos de 0,82 neumáticos por coche y año, lo que supone un riesgo para la seguridad.

 

Un neumático en mal estado es un riesgo ya que no se “agarra” correctamente al suelo, aumenta el riesgo de reventón, puede hacer que perdamos el control del vehículo al patinar y hace que la distancia de frenado se alargue peligrosamente. Pero un neumático en mal estado no sólo supone un riesgo para nuestra salud y la de quienes nos rodean. También supone un enorme gasto económico. ¿Alguien pensó alguna vez que montar unos neumáticos y dejarlos funcionando en el olvido era una actitud razonable? ¿Qué mientras no hiciese falta comprar cubiertas nuevas no habría que invertir más dinero?

 

Los neumáticos, como único punto de contacto con el suelo, juegan un papel fundamental en el consumo de nuestro vehículo. Unos neumáticos mal inflados se recalientan, se deforman demasiado con los esfuerzos, oponiendo una mayor resistencia al avance que ha de ser superada con un mayor esfuerzo por parte del motor. Esto hace que el consumo de energía se dispare (se calcula que un conductor español puede llegar a “desperdiciar” unos 50 litros de gasolina o gasóleo al año) y que además el neumático sufra un desgaste excesivo que acortará su vida útil. ¿En qué se traduce esto? En que cada año en nuestro país la presión inadecuada de los neumáticos es responsable directa del consumo de 775 millones de litros de carburante, es decir, un gasto de más de 1.000 millones de euros. ¿Te imaginas lo beneficioso que sería tanto para el medio ambiente como para el bolsillo de los conductores si todos los neumáticos circulasen con la presión correcta?

 

Lo primero es revisar las condiciones de uso (cargas, velocidades, presión…) recomendadas tanto por el fabricante del vehículo como por el fabricante del neumático. No olvides que por causas naturales el neumático se desinfla poco a poco, aunque esté en perfectas condiciones. Si no corregimos esta pérdida, su vida útil se verá afectada (podemos llegar a perder unos 8.000 km en una distancia potencial de 40.000 km con tan sólo un 20% menos de la presión recomendada).

 

Lo ideal es comprobar la presión de los neumáticos por lo menos una vez al mes, y siempre antes de un viaje largo (¡no olvides comprobar también la presión de la rueda de repuesto, no hay nada peor que necesitarla y encontrar que está inservible!). Al poder ser, lo haremos con los neumáticos en frío, es decir, cuando no hayan recorrido una distancia mayor a 4km. Si por cualquier motivo nos vemos obligados a tomar la medida en caliente, añadiremos 0,3 bar a la presión recomendada por el fabricante del vehículo y procuraremos repetir la operación cuando las ruedas se hayan enfriado.

 

Pero aunque llevar una presión correcta es vital, no es el único punto importante que hemos de tener en cuenta a la hora de mantener nuestras cubiertas. La profundidad de la escultura en la zona central de la banda de rodamiento jamás puede ser inferior a 1,6mm (límite legal) o podríamos ser multados. Además unas gomas con un dibujo insuficiente agarran peor y son incapaces de evacuar el agua o la nieve, aumentando el riesgo de aquaplaning. Lo ideal, sería empezar a considerar comprar neumáticos nuevos cuando la profundidad llega a los 3mm. Casi todos los neumáticos cuentan con indicadores de desgaste, especialmente diseñados para ayudarnos a saber si la escultura tiene la profundidad adecuada. También podemos ayudarnos de un medidor de profundidad o incluso de una moneda de un euro. Si metemos la moneda en uno de los surcos centrales del neumático y la escultura no sobrepasa la banda dorada, es que tenemos que ir rápidamente a un taller de neumáticos a adquirir cubiertas nuevas.

 

Conduce con suavidad y no olvides que un mal golpe también puede dañar tus ruedas. Un bordillo, un bache o una superficie afilada pueden causarle un daño importante a las cubiertas. Por ello, si aprecias abolladuras, cortes u otro tipo de anomalías acude rápidamente a un taller como Vianeumáticos para que un especialista evalúe la situación y decida si el neumático puede ser reparado o debe ser cambiado.

 

La mejor forma de ahorrar es equipar tu coche con neumáticos de primeras marcas como Michelin, BF Goodrich o Kleber. Además de gozar de una larga vida útil (es necesario renovar las gomas con menor frecuencia) proporcionan la mayor seguridad y el mayor confort, reduciendo el consumo de carburante y las emisiones nocivas. Visita nuestro taller Neumáticos Victor para comprar neumáticos seguros 100%.