Mantener nuestro coche en buen estado es fundamental para la seguridad vial. Una máquina abandonada y sin el debido mantenimiento se convierte a la larga en una bomba de relojería capaz de provocar un accidente en cualquier momento. De modo que, con el fin de garantizar que los vehículos en circulación cumplen una serie de condiciones técnicas mínimas, existe la famosa Inspección Técnica de Vehículos (ITV).ç

La frecuencia con la que hemos de pasar la ITV viene determinada por varios factores como la clase de vehículo que conducimos, su antigüedad y el uso que le damos. Los turismos han de pasar su primera ITV a los cuatro años de ser matriculados. Después de esto, pasarán la ITV de manera bianual hasta cumplir los diez años, fecha a partir de la cual tendrán que realizar la ITV todos los años. Si realizamos alguna reforma en nuestro vehículo, es importante legalizarla cuanto antes, para lo que nos pondremos contacto con la estación ITV en la que queramos aprobar los cambios. Pasar la ITV garantiza que nuestro coche cumpla con unas condiciones de seguridad por encima de los mínimos exigidos. Sin embargo, muchos vehículos no consiguen pasar la ITV a la primera… ¿imaginas cuáles son los principales problemas que los técnicos se encuentran?

Según datos obtenidos por Autoclub Mutua, el problema más común son los neumáticos en mal estado (33,9%), seguido de cerca por las deficiencias en el sistema de alumbrado como luces fundidas o faros mal regulados (30,9%), irregularidades en el sistema de frenado (8,2%) y las incidencias en la medición de gases (9,4%). Apenas estas cuatro cosas son las causantes de más del 80% de las ITV desfavorables. Por ello, aunque resulte muy arriesgado, es tristemente común ver a coches que circulan con los faros rotos y elementos peligrosamente mal sujetos con cuerdas o cinta aislante, por no hablar de neumáticos pinchados, cristalizados o casi completamente lisos.

Por otra parte, la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos (AECA-ITV) informa de que hay entre 1,5 y 2 millones de vehículos que circulan sin la ITV en regla, con el riesgo que eso conlleva para todos los usuarios de las vías públicas. Además, si los agentes de tráfico detectan un vehículo en estas condiciones, el propietario puede ser castigado con una multa de hasta 1.500€. Además puede retirársenos el permiso de circulación, entregándosenos un volante para que podamos pasar la ITV en un plazo de 10 días. Por todo esto es muy importante revisar rigurosamente nuestro coche cuando nos toca, o incluso si se nos ha pasado el plazo (la estación de la ITV no nos denunciará si nos presentamos con retraso). No olvides que tampoco tenemos obligación de pasar la inspección en la Comunidad donde está matriculado nuestro vehículo, sino que cualquier ITV española es válida (sólo en caso de no pasar la ITV y tener que realizar reparaciones estaremos obligados a volver al mismo taller al que nos presentamos por vez primera).

A la hora de pasar la ITV, no olvides que debes llevar contigo tanto la tarjeta de Inspección Técnica de Vehículos (Tarjeta de ITV) como el permiso de circulación. Si nuestro vehículo cumple los mínimos exigibles, pasaremos la inspección… ¿pero qué pasa cuando esto no ocurre? ¿Qué debemos hacer? Ante todo no te preocupes, porque si tu coche no pasa la ITV tendrás un plazo para reparar los defectos que se le hayan encontrado a tu coche.

Una vez hecha la ITV obtendremos una de estas calificaciones: favorable, favorable con defectos leves, desfavorable o negativa. Si sólo tenemos “defectos leves” se nos dará constancia de su existencia, pero no tendremos  que volver a la estación de ITV para que comprueben si lo hemos arreglado. Si la calificación que obtenemos e “desfavorable” significa que nuestro vehículo adolece de defectos graves que afectan directamente a la seguridad. Algunos ejemplos de defectos graves son tener los frenos en mal estado, llevar un retrovisor roto o montar dos neumáticos diferentes en el mismo eje. En estos casos, el conductor ha de llevar el coche a un taller y volver a presentarse en el plazo máximo de dos meses a la misma estación de ITV, donde comprobarán que los problemas han sido arreglados. Por último, si el resultado de la ITV es “negativo”, significa que tenemos un problema tan grave para la seguridad de todos que no nos será permitido abandonar la estación de ITV con nuestro vehículo. Una grúa será la encargada de llevarlo al taller, donde deberá ser reparado para posteriormente volver a presentarse a la ITV.

Los plazos y tarifas para una segunda inspección varían según comunidades, así que es recomendable informarnos acerca de cómo funciona en nuestra área geográfica concreta. Y si queremos asegurarnos de que nuestras ruedas no darán problemas, lo mejor que podemos hacer es visitar un taller de neumáticos de confianza como Neumaticos Victor, que cuenta con los mejores profesionales. Confía sólo en primeras marcas como Michelin, BF Goodrich, Kleber y Kormoran.

A primera vista un neumático es negro y redondo, pero es mucho más que eso.

El neumático MICHELIN es un producto complejo y de alta tecnología, formado por varios componentes que utilizan una amplia variedad de materias primas. Es un componente de tu vehículo fundamental para tu seguridad.

La composición de la goma varía en un mismo neumático. Cada material tiene propiedades muy diferentes cuya confección exige una gran precisión. Cada componente se diseña meticulosamente para conseguir la flexibilidad, la resistencia, el agarre, etc. También se utilizan gran cantidad de cables metálicos y sintéticos.

 

¿Cómo es la estructura de un neumático?

Un neumático se compone de muchos elementos y compuestos:

1. Revestimiento de goma interior

Es una capa de caucho sintético estanca al aire. Esta capa se encuentra en el interior del neumático y hace la función de cámara de aire.

2. La carcasa

La carcasa es una estructura flexible formada por hilos (textiles o de acero) embutidos en goma, que forman arcos rectos y se enrollan en el aro del talón del neumático. Sobre la carcasa se colocan el resto de lonas y capas de goma que conforman el neumático.
Sus funciones son:

  • Soportar la carga y la velocidad con ayuda de la presión.
  • Participar en la estabilidad y el confort.
  • Participar en el rendimiento y eficiencia energética de la cubierta.

En una carcasa de neumático de coche, existen unos 1400 cables, cada uno de ellos puede resistir una fuerza de 15 kg.

3. Zona baja

Tiene el papel de transmitir el par motor (potencia del vehículo) en la aceleración y en la frenada de la llanta hacia la zona de contacto con el suelo.

4. Aro de talón

Es la parte de la cubierta que se fija y ajusta a la llanta. Está formado por un cable de acero inextensible, de 

¿Cómo es la estructura de un neumático?

Un neumático se compone de muchos elementos y compuestos:

1. Revestimiento de goma interior

Es una capa de caucho sintético estanca al aire. Esta capa se encuentra en el interior del neumático y hace la función de cámara de aire.

2. La carcasa

La carcasa es una estructura flexible formada por hilos (textiles o de acero) embutidos en goma, que forman arcos rectos y se enrollan en el aro del talón del neumático. Sobre la carcasa se colocan el resto de lonas y capas de goma que conforman el neumático.
Sus funciones son:

  • Soportar la carga y la velocidad con ayuda de la presión.
  • Participar en la estabilidad y el confort.
  • Participar en el rendimiento y eficiencia energética de la cubierta.

En una carcasa de neumático de coche, existen unos 1400 cables, cada uno de ellos puede resistir una fuerza de 15 kg.

3. Zona baja

Tiene el papel de transmitir el par motor (potencia del vehículo) en la aceleración y en la frenada de la llanta hacia la zona de contacto con el suelo.

4. Aro de talón

Es la parte de la cubierta que se fija y ajusta a la llanta. Está formado por un cable de acero inextensible, de forma y proporción variable según la dimensión y tipo de neumático.
En él se enrolla la lona carcasa.
Sus funciones son:

  • Fijar el neumático a la llanta.
  • Realizar la estanqueidad del neumático.
  • Transmitir el par motor (la potencia del motor del vehículo) en los esfuerzos de aceleración y frenada.

Un aro puede soportar hasta 1800 kg sin riesgo de rotura.

5. Flanco

El flanco es la zona comprendida entre la banda de rodadura y los talones de la cubierta. El flanco representa la altura de la cubierta. Sus funciones son:

  • Soportar la carga
  • Soportar las constantes flexiones mecánicas
  • Resistencia a los roces y a las agresiones
  • Participar en la estabilidad y en el confort

6 y 7. Lonas de cima

Están constituidas por cables metálicos revestidos de goma. Se posicionan sobre la carcasa formando un cinturón que garantiza la resistencia mecánica del neumático a la velocidad y a la fuerza centrífuga.
La lonas que forman el cinturón se cruzan oblicuamente y se pegan una encima de la otra. El cruce de sus hilos con los de la carcasa forma triángulos indeformables, que garantizan la rigidez de la cima.
Estas capas, que rodean toda la cima del neumático formando un cinturón, desempeñan un papel muy complejo:

  • tienen que ser lo bastante rígidas en el sentido circunferencial del neumático para no extenderse bajo el efecto del centrifugado y para controlar perfectamente el diámetro del neumático, independientemente de las condiciones de uso.
  • también tienen que ser rígidas en sentido transversal para resistir a los esfuerzos de deriva. Pero también tienen que ser muy flexibles en sentido vertical para "beberse el obstáculo".

 

8. Banda de rodadura

La banda de rodadura es la parte del neumático que está en conctacto con el suelo y está formada por una capa de goma en la que se realizan una serie de ranuras que dan origen al dibujo o escultura.

Sus funciones son:

  • Proporcionar la adherencia (agarre, grip) en suelo seco y mojado.
  • Duración y resistencia al desgaste y a las agresiones.
  • Participar en la baja resistencia a la rodadura.
  • Particpar en el confort acústico (sonoridad en el rodaje).
  • Participar en la direccionabilidad y manejabilidad del vehículo.
  • Estética, que es importante para muchos usuarios.

En la zona de contacto con el suelo, la banda de rodamiento sufre y soporta esfuerzos muy importantes. 

 

Durante el 2016 se registraron más de 1000 accidentes mortales en vías interurbanas en España, que dejaron 1.160 víctimas mortales y 5.067 heridos graves que requirieron hospitalización. Estas cifras, comparadas con las del 2015, suponen un ligero aumento que rompe con la tendencia a la baja de los últimos tiempos. Sin embargo, desde la Dirección General de Tráfico (DGT) se muestran optimistas y confían en las nuevas tecnologías para que cada vez sea menor el número de personas que pierde la vida en la carretera.

 

De hecho, el subdirector de Gestión de la Movilidad de la DGT, Jaime Moreno, confía en que para el 2050 las muertes por accidente de tráfico queden totalmente erradicadas. Y es que la seguridad vial depende de tres elementos fundamentales: la vía, el vehículo y el ser humano. Todos ellos influyen en la conducción y pueden provocar un accidente, desde una carretera en mal estado hasta un conductor fatigado, sin olvidar las averías repentinas y los fallos mecánicos.

 

Gracias a los grandes avances que se están haciendo día tras día en la conectividad, la automatización y los sistemas de ayuda a la conducción, es posible que cada vez haya coches más “inteligentes”, capaces de asistir al conductor cuando este lo necesitas. Cosas tan como un control total de la velocidad o un coche que es capaz de hacer él solo la maniobra de aparcar son ya hoy en día una realidad común. Por otra parte, en carreteras de todo el mundo ya se están haciendo pruebas de conducción autónoma. Por ahora se trata tan sólo de los “primeros pasos” hacia la automatización, y no dejan de aparecer problemas a los que hay que encontrar solución. De hecho, algunos fabricantes como Bosch, productor a nivel mundial de piezas y componentes automovilísticos, ven el 2025 como la fecha perfecta para que los coches ya sean capaces de conducir de forma completamente automatizada.

 

La conducción en un futuro no muy lejano se presenta de una forma clara: electrificada, automatizada y conectada. Todo ello enfocado a dos objetivos clave: aumentar la seguridad y reducir el impacto ambiental (cosa que, a la larga, también beneficia a la salud de todos).

 

Así que mientras la industria del automóvil produce cada vez modelos más seguros, nosotros hemos de poner también de nuestra parte para sacarle el mayor partido a las nuevas tecnologías. Si no mantenemos una velocidad segura o si nos olvidamos de realizar un correcto mantenimiento mecánico, estaremos aumentando el riesgo a sufrir un accidente.

 

Una velocidad demasiado alta no sólo agravará las lesiones en caso de accidente (dado que la fuerza con la que sale proyectado nuestro cuerpo se multiplica), también hace que diversas piezas de nuestro coche puedan sufrir un desgaste prematuro. En este sentido, los elementos que suelen salir más perjudicados son los que componen el sistema de frenado y los neumáticos.

 

Acelerones y frenadas bruscas son muy poco recomendables, ya que piezas como las pastillas de los frenos o la goma de los neumáticos verán su vida útil sensiblemente acortada si no llevamos una conducción suave. Todo el sistema se resiente ya que cuanto mayor es la velocidad, mayor es el esfuerzo (y la distancia) que requiere detener el vehículo. Si además la presión de nuestros neumáticos es inadecuada, ya sea demasiado alta o demasiado alta, también estaremos provocando un desgaste excesivo e irregular en la banda de rodadura.

 

Un correcto mantenimiento ayuda a detectar problemas a tiempo y a reducir el riesgo a “quedarnos tirados”. Hacer una pequeña revisión mensual es lo más recomendable, pero si además vamos a realizar un viaje largo es absolutamente imprescindible que le dediquemos unos minutos a revisar el estado de nuestro coche, prestando especial atención a la batería, los neumáticos y los diversos líquidos. Si notamos que algo no va bien, lo mejor es acudir a un taller especializado para una revisión, ya que la mayoría de las veces detectar y arreglar las averías requiere de ayuda profesional.

 

Cada año, con el aumento de los desplazamientos aumenta también el número de averías en carretera. Durante la Semana Santa de 2016 hubo un aumento del 7,3 por ciento en el número de averías en carretera comparado con el 2015. Y lo más preocupante, los casos de reventón de rueda se multiplicaron por cinco, lo que supone que gran cantidad de conductores circula con neumáticos demasiado gastados, mal inflados, dañados… de hecho, las causas más comunes que producen un reventón son el exceso de velocidad, las gomas deterioradas o deformadas (pueden estropearse por gran cantidad de factores como el sol, la humedad, el frío, el paso del tiempo...) y una presión incorrecta.

 

Revisa con regularidad tus ruedas y cuando necesites neumáticos nuevos acude a un taller de neumáticos de confianza como Neumáticos Victor.  ¡Visítanos, te estamos esperando!

Es difícil encontrar a una persona que no sepa qué es el muñeco de Michelin. Lo hemos visto cientos de veces en revistas, carteles publicitarios, en forma de hombre anuncio disfrazado e incluso nos ha servido para referirnos en castellano a los pliegues de gordura que se forman en algunas parte del cuerpo -michelín-. Esta es la historia que hay detrás del icono publicitario del siglo XX.

La historia de Bibendum comenzó en 1894, cuando los hermanos Edouard y André Michelin observaron durante la Exposición Universal y Colonial de Lyon -Francia- que la figura que formaba una pila de neumáticos se asemejaba mucho al perfil de un ser humano, aunque sin brazos. Cuatro años más tarde nació este famoso personaje gracias a la destreza del ilustrador Marius Rossillon, conocido popularmente como O`Galop, aunque sus primeros bocetos no convencieron a los hermanos Michelin.

En el primer cartel que dibujó Rossillon aparecía un muñeco que sostenía una enorme jarra de cerveza, como referencia a uno de los eslóganes con los que se identificaba a la marca: “Los neumáticos que se tragan los obstáculos”. Si bien, también hay quien dice que O`Galop creo esa primera imagen para una cervecería de Múnich y que más tarde fue adaptada como símbolo de Michelin, de ahí que sostuviera una jarra. En cualquier caso, fue André al que se le ocurrió usar una figura hecha con neumáticos.

 

Fue así como nació Bibendum, el muñeco de Michelin, una de las figuras comerciales más reconocibles del mundo y cuya presencia se extiende a más de 150 países. Lo cierto es que el primer cartel de la marca en el que aparecía este personaje no fue muy acertado, el muñeco se parecía más a una momia con sobrepeso -en la imagen superior-. Aparecía con una copa en la mano, lanzando un brindis con un eslogan en el que se podía leer “À votre santé. Le pneu Michelin boit l’obstacle” (A vuestra salud. Los neumáticos Michelin se beben los obstáculos).

Durante 15 años la marca utilizó este formato de poster, en el que aparecía una mesa sobre la que mostraban las diferentes novedades en sus neumáticos. Pero no sólo dibujó este personaje Marius Rossillon, los responsables de la firma también recurrieron a otros muchos artistas para que interpretaran, a su manera, la figura de Bibendum. Gracias a esa amplia variedad de diseños, el muñeco de Michelin se convirtió en un símbolo del mundo moderno.

Con el lanzamiento de la primera Guía Michelin en 1900, los dos hermanos se ganaron una enorme fama por su gran habilidad para promocionar la marca. El muñeco Bibendum apareció en la contraportada de la Guía en 1901 y desde entonces, no la ha dejado nunca. Sin embargo, uno de los aspectos que más caracteriza a este personaje publicitario es su capacidad para disfrazarse, para adaptarse a diferentes situaciones.

Por ejemplo, para hacer su presentación en Reino Unido en 1904, Bibendum fue vestido con una armadura, con lanza y escudo, para que ofreciera una imagen más seria y solemne. Para Italia, se transformó en una especie de diplomático con chaqué, pero el símbolo de Michelin también apareció como emperador romano, como Luis XIV…

Poco a poco se ha ido transformando y volviendose más actual y adaptandose a los nuevos tiempos, hasta llegar al Bibendum que conocemos hoy en día.

Una de las curiosidades más llamativas relacionadas con este icono publicitario es cómo surgió su denominación. Como en los primeros carteles la palabra ‘bibendum’ -en referencia al verso en latín de Horacio, Nunc est bibendum, algo así como ‘es tiempo de beber’- aparecía justo encima del muñeco, la gente pensó que ese era su nombre y empezó a llamarlo así. Sin embargo, el bautizo definitivo se atribuye a Charles Thery, un piloto de coches que durante una carrera recibió a uno de los fundadores de la marca con la frase “aquí viene Bibendum”.

Llegando el calor el número de desplazamientos se dispara, nuestras carreteras se llenan de coches y generalmente realizamos trayectos mucho más largo de lo habitual. Por supuesto, todos queremos llegar de forma rápida y segura a nuestro destino… y desde luego no hay momento más inoportuno para quedarse tirado por una avería.

 

Existen una serie de elementos que es recomendable supervisar en un taller profesional. Sin embargo, otros podemos evaluarlos nosotros mismos. Inspeccionar bien el vehículo es imprescindible antes de un viaje largo para evitar quedarnos tirados o sufrir problemas que requieran reparaciones muy costosas. Detectar cualquier posible irregularidad nos ayudará a solucionar las cosas a tiempo y alargar la vida de todos los elementos de nuestro coche.

 

Estas son algunas de las cosas que se pueden comprobar de manera muy sencilla y que apenas nos llevará uno minutos revisarlas…

 

El aceite es vital para el correcto funcionamiento del motor. Hay que seguir las instrucciones del fabricante, cambiándolo entre los 15.000 y 25.000 kilómetros aproximadamente. Para comprobar que el nivel es bueno observaremos la marca de la varilla (se encuentra cerca del motor, generalmente asida a una anilla).

 

Otro líquido que debe encontrarse entre los niveles de máximo y mínimo es el anticongelante. Aunque durante el día haga calor y el sol pegue duro, en muchas zonas de España refresca por la noche.

 

Todas las luces deben encenderse bien (cortas, largas e intermitentes en la parte delantera y luces de encendido, de freno y de marcha atrás en la parte posterior). Si titilan o no se encienden, hay que repararlas. Además no olvides revisar la altura de las frontales, y más si vas con el coche cargado (la suspensión trasera se rebaja, elevando los haces de luz). Hemos de procurar siempre no deslumbrar a otros conductores.

 

Hay otros elementos que es bueno revisar, como el filtro del aire, la suspensión o la batería. Pero sobre todo hay que prestar atención a un par que son vitales para nuestra seguridad: los frenos y las ruedas. Con el coche en marcha es importante comprobar que los frenos responden correctamente, de forma inmediata y progresiva. Si hemos de pisar demasiado el pedal u oímos que producen un silbido es que han llegado al final de su vida útil.

 

Existen tres puntos clave que hemos de repasar cuando examinemos nuestras ruedas: la profundidad del dibujo, la presión y el estado de la cubierta. El mínimo legal son 1,6mm, pero es recomendable pensar en cambiar los neumáticos cuando la escultura llega a 3mm. Para comprobarlo, basta con introducir una moneda de euro y comprobar que la goma llega a cubrir la parte dorada. La presión ha de ser siempre la recomendada por el fabricante, ni superior ni inferior (aunque deberemos ajustarla levemente según la cantidad de carga que lleve el coche). Y por último, es recomendable hacer un examen visual de la cubierta para ver que no tenga irregularidades, abultamientos o cortes. Además, si el neumáticos es muy antiguo o no ha sido conservado en buenas condiciones puede presentar cristalización y será necesario sustituirlo.

 

¡Oh, y por supuesto no hay que olvidarse de incluir la rueda de repuesto en la revisión! Y si ha legado el momento de comprar neumáticos nuevos, deja el asunto en manos de profesionales. En la web de Vianeumáticos podrás comprar ruedas online al mejor precio.

El Grupo MICHELIN se ha propuesto desafiar los cambios metereológicos con el lanzamiento de MICHELIN CrossClimate. Se trata de un neumático que proporciona unos niveles de seguridad adecuados a lo largo de todo el año, gracias a la combinación de tecnologías para neumáticos de verano y de invierno.

 

MICHELIN CrossClimate es el único neumático que aúna las ventajas de los neumáticos de verano y de invierno. Así, es capaz de frenar en distancias cortas en seco, obtiene la máxima clasificación de "A" en frenado en mojado en la etiqueta europea y, además, está homologado para el uso en invierno, identificado por la certificación 3PMSF (3 Peaks Mountain Snow Flake, pictograma de una montaña de 3 picos con un copo de nieve, situado en el flanco del neumático), incluyendo países donde es obligatorio por ley equipar neumáticos de invierno. Suma también a sus prestaciones las que son distintivas de los neumáticos MICHELIN: duración, eficiencia energética y placer de conducción.

 

La fecha en la que los automovilistas europeos podrán comprar este neumático de verano homologado para usar en invierno será mayo de 2015.